Espíritu Envolvente Enseñanza Espiritual Artículos Clases Actividades Contactos

Ruben Cedeño

 

Juan
Rodríguez


Obtuvo un Bachillerato en Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico y una Maestría en Trabajo Social de la Escuela Graduada Beatriz Lasalle en Río Piedras, P.R. Hizo estudios post graduados en Trabajo Social Clínico en la Universidad de Nueva York. Además, finalizó una concentración menor en Historia del Arte de la Universidad del Estado de New York. Se desempeñó como trabajador social en el Departamento de Siquiatría Forense en Río Piedras, P.R., y actualmente trabaja como trabajador social escolar para el Departamento de Educación de la Ciudad de Nueva York.
En 1992 comenzó sus estudios metafísicos, siguiendo la línea discipular de Conny Méndez-Rubén Cedeño. Ha dictado conferencias en Norte, Centro y Sudamérica, teniendo en su haber cuatro publicaciones: Todo tiene su tiempo, Lleno de amor, Un libro de verdad y Primero Dios, las cuales recogen sus más profundas reflexiones sobre "todo lo que está más allá de lo físico". Sus escritos han sido publicados en diversas revistas, páginas web y periódicos, incluyendo El Diario-La prensa, el diario hispano de mayor circulación en New York. Actualmente trabaja en su quinto libro, Hacia el interior.
Ha viajado extensamente a lugares tan lejanos como Israel, Egipto, Jordania, India, Nepal, Shri Lanka, China, Tíbet, toda Latinoamérica y Europa para, entre otras cosas, compartir los conocimientos que ha adquirido con los que le escuchan. Semanalmente imparte clases de Metafísica en los Estados de New York y New Jersey en los Estados Unidos. Todo el trabajo que realiza-y ha realizado- para la expansión de la enseñanza Metafísica lo hace gratuita y voluntariamente.

Se convirtió en escritor por accidente, al encontrar en la escritura una nueva forma de compartir con la humanidad sus vivencias, conocimientos y su creciente amor por los seres humanos.

Frente a las “Damiselas” de Picasso
Juan Rodríguez

Pablo Picasso. Les Demoiselles d'Avignon. Paris, June-July 1907
1907. Les Demoiselles d'Avignon (Las Damiselas de Aviñón)

Anoche viví una experiencia inesperada que me gustaría compartir con ustedes. Quizá sea una tontería pero, en mi caso, la recordaré para toda la vida.

Tres veces a la semana voy al MOMA (Museo de Arte Moderno de New York) a tomar clases de Historia de Arte Moderno. Como parte del programa pasamos mucho tiempo en sus espaciosas galerías, donde recibimos las explicaciones in situ. Estas clases son nocturnas, por lo tanto tenemos las galerías sólo para nosotros, un grupito de aproximadamente quince personas. Esto nada más, hace que se recompense el esfuerzo que uno hace de llegar hasta allí.

Anoche llovía torrencialmente en la ciudad y fue muy poca gente a la clase. Fuimos el único grupo que subió a las galerías. Estábamos embelesados viendo las obras de diferentes galerías dedicadas al Cubismo, cuando de pronto me encontré totalmente solo frente a la monumental obra de Picasso, física y artísticamente, Les Demoiselles d”Avingnon. Esta es una de las obras maestras que posee el MOMA, la cual definitivamente marca el comienzo del Cubismo. Me contó una profesora que fue el artista francés Marcel Duchamp quien ayudó al museo a negociar la compra de esta controvertible obra. Para el MOMA, el Arte Moderno comienza en el 1880, a partir de Cézanne. Todo el mundo coincide que es el Cubismo el primer movimiento de arte moderno real.

Comencé a observar esta obra detenidamente (sin gente a mi alrededor, sin ruidos, sin nada que me perturbara), y de pronto me encontré sumergido en el fascinante mundo de las formas del genio Picasso, quien se dedicó a explorar la figura humana más que su psiquis. Frente a mi estaban las figuras deconstruidas de estas cinco prostitutas que me clavaban su mirada desafiante, como retándome a que las juzgara. ¡Se me erizaban los pelos! Es sencillamente impresionante la fuerza que cargan y la manera en que fueron creadas artísticamente. Sus cuerpos geométricos exudan un tipo de sensualidad fría que impacta. Ellos se posicionan seguros en esta interesante composición, sin una pizca de remordimiento o culpabilidad por lo que hacen. Sus rostros, algunos con características africanas, hablan más que mil palabras. ¡Qué lejos están de la Olympia (1863) de Manet o La Maja Desnuda (circa 1797–1800) de Goya! Son mundos aparte. Mentes disímiles. ¡La magia del arte!

Para comenzar a comprender a Picasso hay que dejar atrás el esquema clásico de la figura humana. Si no se hace, uno se detiene frente a sus obras y no ve nada. Tiene la mente bloqueada con el pasado. Esta obra causó un gran escándalo en su época porque rompió con todos los esquemas de lo que hasta el momento había sido la representación del cuerpo humano. Sólo Picasso y un puñado de personas, entre ellas su íntima amiga estadounidense Gertrude Stein, celebraron el nacimiento de estas “damiselas”. Por su parte, Picasso siempre dijo: “yo pinto lo que veo”.

Mientras volvía al salón de clases, me di cuenta de que el esfuerzo económico y energético que he hecho durante los últimos dos años de mi vida, en los cuales me he sumergido en el estudio de la historia del arte, habían valido la pena. Hasta anoche, tenía ciertas dudas. Si algún día tuviera la oportunidad de tener una sola obra de arte adornando mi casa, sin lugar a dudas, sería un Picasso.