|
Australia
Juan Rodríguez
A veces me ha pasado que días antes- o un día antes- de que entre
el Espíritu de la Navidad, voy al cine a ver una película que inesperadamente
me regala un mensaje que trae la hermosa radiación de la Navidad.
Anoche me pasó con la estupenda película Australia,
protagonizada por los australianos Nicole Kidman y Hugh Jackman.
Hacía días que deseaba verla, pero me detuvo la crítica adversa
que había recibido. Por favor, hagan caso omiso de estas críticas
y regálensela para estas fiestas. La película es tan profunda, que
su importante mensaje ha pasado desapercibido tanto por los críticos
como por mucha gente. Es cierto que la película dura casi tres horas
y es sumamente lenta, pero al final se dará cuenta que ha valido
la pena haber visto cada minuto.
Todas las reseñas que leerá sobre esta película se enfocarán en la historia de amor de la señorita Ashley (Kidman) y "The Drover" (Jackman).
Pero realmente esta es la historia de un viaje interior que hacen los cuatro personajes principales, quienes a través de su amor, perdón y bondad logran elevar
su conciencia y la de la raza humana.
Cuando la señorita Ashley, una mujer educada y refinada de la alta sociedad inglesa, llega a un lugar remoto del continente australiano, se entera de que su esposo ha sido asesinado. Ella representa al discípulo que ya ha desarrollado una conciencia espiritual muy alta. A pesar del duro golpe, decide seguir adelante con el negocio de su esposo con la ayuda de "The Drover", de quien más tarde se enamora y con quien llega a tener una relación muy hermosa. "The Drover" simboliza al discípulo en potencia, que tiene todo lo que exige el sendero pero que todavía no se ha dado cuenta que está listo para recorrerlo. De esta tarea se encargará Ashley, ya que él ha llegado a su vida para aprender y crecer.
Como Ashley no tiene hijos, se encariña de Nullah,
un niño aborigen que es hijo de una de las sirvientas. Este niño
tiene poderes espirituales, los que utiliza a través de la película
para resolver situaciones muy difíciles. Lo primero que hace Ashley
es enseñarle la canción "Somewhere over the rainbow" (Llave
tonal de la Señora Iris), la cual se escuchará constantemente simbolizando
un mensaje espiritual importante. Nullah, quien en su debut actoral
nos regala una magnífica actuación, está siendo entrenado por su
maestro "King George", quien a su vez es su abuelo. Estos dos personajes
son los que se encargan de inyectarle espiritualidad a la película.
En un momento dado a Nullah lo ponen en un hogar de niños del estado, presentando crudamente la situación que se conoció como la "generación robada" (Stolen generation), los niños aborígenes que fueron removidos de sus hogares-y padres biológicos- y puestos en instituciones estatales. A principios de este año, quizá por pura coincidencia, el gobierno australiano hizo una declaración pública pidiendo disculpas a las familias de estos niños. Una de las cosas que me llamó la atención fue observar que eran los rechazados quienes tuvieron más corazón durante estos años de rechazo y prejuicio. Con su conducta demostraron tener una conciencia de más amor compasivo que la gente que los oprimió y degradó.
El karma ha entrelazado la vida de estas cuatro almas, que a través de las experiencias propias del diario vivir van creciendo interiormente. A este crecimiento se interpone tenazmente Fletcher, un hombre muy malo, que básicamente se dedica a destruir todo lo que encuentra a su paso. Su meta es impedir que los seres humanos abracen la Luz, y hará todo lo que esté a su alcance para lograrlo.
Fletcher nunca quiso reconocer que Nullah era su hijo biológico, ya que estaba tan carcomido por el odio, que ni siquiera pudo aceptar que existía una parte buena de él. Cuando Fletcher (el mal) finalmente se enfrenta con King George (el Bien), queda aniquilado. El poderoso mensaje de unidad, amor compasivo, perdón y bondad es transformador. Todo aquel que decide usar su parte buena, triunfa en la vida. Por el contrario, aquel que se enfrasca en la tarea de alcanzar poder para oprimir, queda aplastado por la Luz. Este es uno de los mensajes ulterioriores de esta película metafísica.
La espectacular cinematografía contribuye al sentimiento espiritual de la película. Los paisajes australianos son embriagantes. Demás está decir que Kidman y Jackman brillan con sus magníficas actuaciones.
Del cine me fui directamente a Macy's,
específicamente al piso nueve donde estaban los adornos navideños.
Allí me compré lo que necesitaba para que cuando el Espíritu de
la Navidad pasara por mi casa, la inundara de amor y alegría. ¡Ya
la película Australia me había llenado el corazón de estos
mismos sentimientos tan hermosos!
|