"Falling Water": la obra maestra de Frank Lloyd Wright

Juan Rodríguez


Falling Waters La primera vez que supe de la existencia de la casa Falling Water fue en mi primer curso de Historia del Arte. Al ver su impresionante diseño en una foto a color, decidí que algún la visitaría. El arquitecto que la construyó, justamente sobre una cascada de agua, es considerado uno de los más grandes del siglo XX en Estados Unidos. Su nombre es Frank Lloyd Wright, quien también tuvo el honor de diseñar el Museo Guggenheim de New York. Esta sería su última gran obra.

Viajé nueve horas en tren desde New York hasta la ciudad de Pittsburgh, y luego guié dos horas hasta el pueblito de Mill Run, donde se encuentra enclavada Falling Water. Allí nos esperaba un guía para comenzar el recorrido de dos horas (tomé el In-Depth tour, el cual recomiendo) por toda la inmensa casa. A las ocho y treinta en punto comenzamos a caminar por un hermoso bosque que tenía todas sus veredas cubiertas de nieve. Después de caminar aproximadamente una milla, el guía hizo la introducción formal de la casa, y sin darnos cuenta quedamos frente a esta obra maestra, considerada por la Asociación de Arquitectos estadounidense como la más grande en la historia de la arquitectura de la nación. Solamente al verla a lo lejos, supe inmediatamente que había valido la pena todo el esfuerzo que hice para llegar hasta allí.

La inmensa casa fue diseñada por Wright para la familia Kaufmann en 1935, a un costo de $155,000 (hoy día la misma está valorada en $2.3 millones). Esta era una familia acaudalada, dueños de su propia tienda por departamento (Kaufmann's Department Stores) en Pittsburgh. Cuando decidieron tener una casa de verano, se acercaron a Wright, de quien conocían sus importantes trabajos, para que se la diseñara y construyera. Los Kaufmann la utilizaron como casa de verano desde el 1937 hasta el 1963.

Falling Water

El concepto de Falling Water es lo que Wright denominó "arquitectura orgánica", la cual une sus diseños con la naturaleza. El punto focal de esta casa, sin duda alguna, es la cascada sobre la cual está increíblemente construida. De hecho, se puede acceder a la cascada desde su interior, bajando por unas escaleras que fueron hechas en la sala con este solo propósito. Todo el mobiliario fue diseñado por Wright, quien fiscalizaba todos sus proyectos muy celosamente. Como amante de la naturaleza, Wright quería que el diseño de todo su mobiliario estuviera en armonía con el diseño de la casa y su entorno. El arquitecto se sentaba con sus clientes y le decía cómo debían utilizarlo y dónde colocarlo. Dicen que luego se presentaba sin avisar para investigar si estaban siguiendo sus instrucciones. Toda la casa es una explosión de líneas verticales y horizontales que forman fuertes figuras geométricas. Llaman la atención las dos amplias terrazas que se construyeron por encima de la cascada, desde las cuales se aprecia la naturaleza muy de cerca.

El día que Kaufmann llamó a Wright para decirle que iba camino a su casa para ver el diseño de lo que sería su nueva casa, éste no había dibujado ni una sola línea. Wright colgó el teléfono, se sentó en su estudio y en menos de treinta minutos dibujó los planos de Falling Water. Cuando Kaufmann entró al estudio, Wright se los explicó detalladamente. Wright planificaba y organizaba sus diseños en su mente, donde podían estar flotando por un largo tiempo. Luego los plasmaba claramente en dibujos y planos. ¡Claro que esto no sucedía al azar! Su equipo de trabajo hacía todo tipo de estudios, como por ejemplo de topografía, para que el diseño quedara perfecto. Por su parte, Wright interrogaba profundamente a sus clientes para auscultar todos sus gustos. Dicen que antes que diseñara una casa, él sabía perfectamente donde estaba cada piedra, árbol, colina, etc., del lugar donde se construiría.

Falling Water Wright tuvo una vida muy tormentosa pero muy intensa e interesante. Su madre, al saber que estaba embarazada, decretó que tendría un varoncito y que crecería para construir edificios hermosos. Cuando tuvo al niño, adornó todas las paredes de su dormitorio con fotos de grandes catedrales inglesas. ¡Sus decretos se cumplieron al pie de la letra! Su padre no fue parte de su vida, ya que sus padres se divorciaron cuando el tenia 14 años. Quizá este fue uno de los conflictos que Wright nunca pudo resolver en su fructífera vida.

Cuando todos pensaron que la exitosa carrera de Wright había terminado y sus diseños eran cosas del pasado, él se levantó como el ave fénix para diseñar Falling Water y el Gugenheim New York (construido entre 1956 y 1959). Esta es una de las etapas que más me gusta de la vida de este genial arquitecto.

Wright decía que las casas estadounidenses eran simplemente "cajas", y una casa para él, era un lugar donde se podía comulgar con la naturaleza. Por eso lo primero que escogía era el lugar de su construcción. Para que esta comunión se perpetuara, los espacios interiores eran sumamente abiertos, lo que permitía que las personas se movieran libre y armoniosamente. Las ventanas eran abundantes porque era importante que la luz solar inundara todo los espacios posibles. En Falling Water las ventanas de cristal se abren no sólo para refrescar el ambiente sino también para escuchar el ruido de las cascadas. Wright quería convertir sus casas en remansos de paz y armonía.

Después que terminó el recorrido, todas mis expectativas habían sido superadas. Me encontré con una casa espectacular, hecha indudablemente por un genio de la arquitectura. De regreso a Pittsburgh, Dios me regaló un día muy hermoso para que me entretuviera contemplando los hermosos parajes a ambos lados de la carretera llena de curvas, subidas y bajadas. Vivir aquí es vivir en el paraíso, pensé. Era obvio que Wright lo sabía, y por eso escogió crear aquí Falling Water. Creo que jamás se imaginó que después de tantos años, el mundo seguiría admirando su gran obra maestra.

Dicen que nuestra casa representa nuestra conciencia. Así de alta sería la conciencia de Wright, que transformó el diseño tradicional de las casas estadounidenses, inundándolas de luz solar y haciendo que sus habitantes vivieran en comunión con la naturaleza.