Habla la Madre Teresa
(Compilación)

 

1.La Santidad no consiste en hacer cosas extraordinarias. Consiste en aceptar, con una sonrisa, lo que Jesús nos envía. Consiste en aceptar y seguir la voluntad de Dios.

2.La Santidad no es un lujo de algunos. Es una tarea de todos: tuya y mía.

3.Renuncias, tentaciones, luchas, persecuciones y toda clase de sacrificios es lo que rodea el alma que ha optado por la Santidad.

4.El hecho de la muerte no debe entristecernos. Lo único que debe entristecernos es saber que no somos santos.

5.La oración engrandece tu corazón, hasta que es capaz de contener el regalo de Dios Mismo.

6.La oración no demanda que interrumpamos nuestro trabajo, sino que continuemos trabajando como si fuera una oración.

7.No es necesario estar siempre meditando o experimentando conscientemente la sensación de que estamos hablando con Dios, no importa cuán bueno esto sería. Lo que importa es estar con Él, vivir en Él, en Su voluntad. Amar con un corazón puro, amar a todo el mundo, especialmente a los pobres, es una oración de veinticuatro horas.

8.La oración engendra fe, la fe engendra amor, y el amor engendra servicio en nombre de los pobres.

9.El primer requisito para la oración es el silencio. La gente que ora es gente de silencio.

10.La oración no es pedir. La oración es ponerse en las manos de Dios, a Su disposición, y escuchar Su voz en las profundidades de nuestro corazón.

11."¿Qué es un cristiano?", alguien le preguntó a un hindú. El respondió: "Un cristiano es alguien que dá".

12.Debemos aprender a dar. Pero no debemos considerar el dar como una obligación, sino como un deseo.

13.Si nos preocupamos demasiado por nosotros mismos, no tendremos tiempo para los demás.

14.Hoy está muy de moda hablar de los pobres. Lamentablemente, no está de moda hablar con ellos.

15.Siento que vivimos tan de prisa que ni tan siquiera tenemos tiempo para mirarnos unos a otros y sonreirnos.

16.En el Occidente, los problemas que la gente tiene son más hondos; los problemas están en la profundidad de sus corazones. En el Occidente existe una inmensa pobreza espiritual.

17.Algunas veces la gente tiene hambre de algo más que pan. Es posible que nuestros niños, nuestros esposos, nuestras esposas, no tengan hambre de pan, no necesiten ropa, no les haga falta una casa. Pero, ¿estamos igualmente seguros de que ninguno de ellos se siente solo, abandonado, descuidado o necesitado de afecto? Esto también es pobreza.

18.Nosotros, para ser como los pobres, escogemos ser como ellos en todas las cosas excepto en su condición de miseria.

19.Lo importante no es hacer mucho o hacerlo todo, sino estar listo para cualquier cosa, en cualquier momento; estar convencidos de que cuando servimos a los pobres, servimos realmente a Dios.

20.Mientras menos tenemos, más damos. Parece absurdo, pero es la lógica del amor.

21.Nunca me cansaré de repetir esto: lo más que los pobres necesitan es amor, no lástima. Ellos necesitan sentir respeto por su dignidad humana, que no es diferente ni menos que la dignidad de cualquier otro ser humano.

22.Los trabajos de Dios son eslabones que forman una cadena de amor.

23.Todas las enfermedades tienen cura. La única enfermedad que no puede ser curada es la de no sentirse amado.

24.Dios le pone atención a nuestro amor. Ninguno de nosotros es indispensable. Dios tiene los medios para hacer todas las cosas y eliminar el trabajo de los seres humanos más capaces. Podemos trabajar hasta desplomarnos o excesivamente. Sin embargo, si lo que hacemos no está conectado con el amor, nuestro trabajo es inútil ante los ojos de Dios.

25.Dios no demanda que triunfes. Dios demanda que seas leal. Frente a Dios, los resultados no son importantes. La lealtad es lo importante.

26.Cuando hablo del regocijo, no lo identifico con ruido o fuertes risas. Ésto no es la verdadera felicidad. Cuando hablo de felicidad, me refiero a una paz profunda e interna, que se muestra a ella misma en nuestros ojos, caras, actitudes, gestos y presteza.

27.Dios nos ha creado para que hagamos pequeñas cosas con gran amor. Creo que ese gran amor, que viene o debe venir de nuestro corazón, comienza en nuestra casa: con la familia y los vecinos. Luego, este amor debe alcanzar a todo el mundo.

28.La paz y la guerra comienzan en el hogar. Si realmente queremos paz en el mundo, comencemos por amarnos unos a otros en nuestras propias familias. Si queremos propagar alegría, necesitamos que en cada familia haya alegría.

29.No debemos vivir en la nubes, ni en un nivel superficial. Debemos dedicarnos a comprender nuestras hermanas y nuestros hermanos. Para entender mejor aquéllos que viven con nosotros, es imperativo que primero nos entendamos a nosotros mismos.

30.Si fuéramos humildes, nada nos cambiaría-ni los elogios, ni el desaliento. Si alguien nos criticara, no nos sentiríamos desalentados. Si alguien nos elogiara, no nos sentiríamos orgullosos.

31.Antes de juzgar a los pobres tenemos la tarea de mirar nuestro interior.

32.El orgullo lo destruye todo.

33.Prefiero cometer un error porque soy muy bondadosa, que hacer milagros sin bondad.

34.En el momento de nuestra muerte no seremos juzgados de acuerdo al número de actos buenos que hemos hecho o los diplomas que he hemos recibido en toda nuestra vida. Seremos juzgados de acuerdo al amor que pusimos en nuestro trabajo.

35.La paz comienza con una sonrisa.

36.Nunca entenderé todo el bien que una simple sonrisa puede hacer.

37.Quienquiera que dependa de su dinero o se preocupe por él, es verdaderamente una persona pobre. Si esa persona pone su dinero al servicio de los demás, entonces se convierte en una persona rica, en efecto, muy rica.

38.Por lo que a mi respecta, el mayor sufrimiento es sentirse solo. No tener a nadie, olvidar lo que es una verdadera e íntima relación, no saber lo que significa sentirse amado, no tener familia o amigos.