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NICARAGUA MÍA
Juan Rodríguez
Con
un pedazo de cielo
Mi Nicaragua se formó,
Por eso es lindo este suelo:
El suelo donde nací yo.
Tino López Guerra
De manera inexplicable siempre he sentido un gran amor por todos los países de Centroamérica, siendo éstos los primeros que visité como estudiante de Trabajo Social. Causalmente, al comenzar a estudiar Metafísica, tuve la oportunidad de seguirlos visitando para dar conferencias sobre lo intangible. Sólo me faltaba visitar uno: Nicaragua.
Como todos los años me invitan a El Salvador a dar conferencias, aprovechaba para hacer decretos por la resurrección de la Metafísica en Nicaragua. Siempre le decía a Javier Álvarez, el facilitador salvadoreño que me invita, que deseaba ir a llevar libros a las bibliotecas.
Finalmente, la oportunidad llegó a través de Pedro Cárdenas, un señor nicaragüense que se comunicó con Rubén vía correo electrónico interesado en que se le brindara ayuda. En aproximadamente cuatro meses programamos el viaje para ofrecer una sola conferencia pública, y aunque lo escribo muy fácilmente, fue como una operación cesárea. ¡Al fin iba a Nicaragua!
De New York volé a México, luego a El Salvador, y después de diez horas de carretera, a una temperatura que sobrepasaba los treinta y cuatro grados centígrados, llegamos a Nicaragua. No contaré todas las anécdotas que acumulamos cruzando fronteras y haciendo aduanas porque el escrito sería muy largo. Además de Javier, me acompañaba Herbert, un facilitador de metafísica salvadoreño, dueño y conductor de "la 4x4" en la que viajamos, y la fabulosa Graciela, nicaragüense de nacimiento y guía turístico profesional, quien se convirtió en nuestra mano derecha en esta gran e importante aventura.
Llegamos a un hotel pequeño pero hermoso. Me sentí supercontento de estar en Managua. Admito que estaba muy ansioso de saber con qué nos encontraríamos, ya que hacía aproximadamente cinco años que nadie ofrecía una charla de Metafísica. Todo había salido sumamente armonioso, lo que me hacía pensar que estábamos en orden divino.
Esa misma noche conocí por primera vez a Pedro, quien llegó al hotel flanqueado por su familia y una estudiante que presentó como su mano derecha. Durante esta conversación se comenzó a develar lo que habían sufrido los nicaragüenses sin la Enseñanza. Durante los años que no la tuvieron, hubo muchas almas que se confundieron y desviaron por escuchar consejos de personas que aprovecharon la situación para desinformarlos.
No pude dormir esa noche preguntándome por qué hay personas que se dedican a descarrilar o destruir el sendero de tantas almas. No puede haber ningún sentimiento saludable detrás del que fomenta la división, la lucha de poder, y el odio. Mucho menos cuando todo ésto se hace en nombre de los Maestros Ascendidos. Era palpable la tristeza de los que habían estado como un barco a la deriva, y verlo tan de cerca, me causó mucho dolor.
Me pregunté inmediatamente de qué podría hablar en la conferencia pública que comenzara a traer claridad y orden a las personas que vendrían a buscar el alimento espiritual que les hacía falta. Decidí que tenía que hablar sobre las Enseñanzas de Lady Nada, que me habían inundado de tanto amor a comienzos de año en New Bedford. Era un tremendo riesgo hablar de Ella, ya que existían personas que negaban la existencia de Lady Nada como Espíritu Envolvente del 2006 y aseguraban que era otro invento de los metafísicos. Pero mi corazón me aseguró que era del amor de esta Maestra Ascendida de lo que tenía que hablar.
A las más de setenta personas que se presentaron a la conferencia, le hablé detalladamente sobre lo que se necesita hacer para penetrar el Templo del Amor Divino de Lady Nada. Su silencio fue reflejo de la reflexión profunda en la que se encontraban. Una fuerte energía se movió por todo el salón, y cuando cerré la clase con la llave tonal del Templo, "Abide with me", la atmósfera se inundó de un amor que ninguna palabra humana podría describir. La llave tonal se repitió varias veces mientras hicimos enérgicos decretos para la resurrección de la Metafísica en toda Nicaragua.
Terminada la invocación, hubo un silencio increíble. La gente no sabía qué hacer, ni yo tampoco. De ese gran silencio, una voz temblorosa comenzó a cantar "Nicaragua Mía", la Llave Tonal de la Guardiana Silenciosa de Nicaragua, la Señora Purísima. Nunca la había escuchado en mi vida, pero la reconocí desde que se entonó su primera estrofa. Todo el mundo comenzó a cantarla con un sentimiento tan fuerte que erizaba los pelos. Me quedé mudo, y me invadió un deseo de llorar tan y tan grade, que lo reprimí por miedo a no saber cómo controlarlo. Mientras viva, nunca voy a olvidar este excelso momento.
El que la gente cantara esta hermosísima canción fue la aprobación de la Señora Purísima de esta nueva oportunidad que se abrió ese día para que Nicaragua vuelva a abastecerse de la Fuente de la Pura Luz. Fue imposible que alguien se cuestionara la existencia de Lady Nada porque bastó el amor que Ella Misma derramara para hacer desaparecer toda duda.
Observé a la gente viva, llena de júbilo, como somos los verdaderos metafísicos. La atmósfera se había llenado de positivismo y, por fin, se respiraba aire puro.
El poder manejar todas estas energías
se lo debo a la magnífica formación que he tenido dentro de la Metafísica. Aquí en Managua, observé muy de cerca la gran batalla que
luchan las fuerzas del Bien y el mal. Pero también sentí la fortaleza y la fe que produce trabajar para la Luz. En medio de esta
vorágine, recibí un correo electrónico de mi amigo Rubén: "Dios guía tus pasos en Nicaragua". Honestamente, no tenía dudas de
que así fuera.
Pedro me pidió que hiciéramos otra conferencia al día siguiente, y aunque no estaba planificada, se presentaron cincuenta personas que llenaron el lugar a capacidad. Esta vez, le hablé de mi visita al pueblo de Magdala y María Magdalena, y del perdón. La reacción de la gente fue increíble. Todo el que había transgredido a la Ley del Amor, tuvo la oportunidad de reflexionar, ya que les exhorté a pensar por qué nos llamamos cristianos. Escuchando el "Pie Jesús", hubo lágrimas durante la invocación final.
Antes de regresar a El Salvador, fuimos a la Biblioteca Dr. Roberto Incer Barquero a llevar libros de Metafísica. Nos atendió muy amablemente una joven llamada Sandra. Cuando los vio, junto a unas pastillitas de felicidad que le dio Javier, dijo sorprendida: ¡Metafísica! Nos contó que hacía años estudiaba Metafísica, e inmediatamente se puso a la orden. Se quedó feliz con los libros y las pastillitas. ¡Cuánta armonía! Todas las puertas se abrieron nuevamente para que la Luz se derramara sin restricciones.
De regreso a El salvador, hablamos sobre todas las experiencias que habíamos vivido y nos pareció increíble haber vivido tanto en básicamente cuarenta y ocho horas. Le dimos gracias a los Maestros Ascendidos por haber caminado tan cerca de nosotros y habernos dado la oportunidad de poner un granito de arena en la evolución de este hermano país. ¡Gracias Padre!
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