ÁNGEL MICAH CONCIENCIA PROYECTADA

Rubén Cedeño


Ascendamos lentamente en conciencia a los Planos Etéricos, por encima de nuestros cuerpos físicos. Al encontrarnos fuera del Tiempo, del Espacio, en el Eterno Ahora, de forma inmediata, sin hacer ningún esfuerzo, comenzamos a encontrar a multitudes de personas que se dirigen devotamente hacia un sitio determinado, con cirios encendidos con llamas de diferentes intensidades, que no son otra cosa que la proyección externa de sus Llamas Crísticas. Cantan con dulce voz una melodía parecida a "Cantemos al Amor de los Amores". En cada sitio de la Tierra donde existe un monumento importante al Maestro Jesús, hay una réplica de su Retiro Etérico.

Sigamos esta masa de peregrinos y veremos que una llama sobre un cirio aparece en nuestras manos, proyección de nuestra Luz Interior. Mientras más pequeña la Llama, menor es la expansión que hemos hecho de estas enseñanzas con los demás; mientras más amplia y brillante, tanto más hemos compartido la sabiduría del Cristo con otros compañeros del camino.

Divisamos en lo alto de una suave y hermosa colina, El Templo de la Unidad Celestial, inmenso, de dimensiones inconmensurables. Su piso y paredes forman una grandísima Cruz Griega con los cuatro brazos iguales. El edificio es de una hermosa y armónica mezcla de estilos, donde se observan el renacentista, modernista y neogótico. Tiene cuatro puertas inmensas, con atrio, columnas dóricas, y frontones con escenas en altorrelieves, alusivas a la unidad en todas sus manifestaciones, que están dirigidas hacia los cuatro puntos cardinales, por donde masas de gente penetran silenciosa y reverentemente. El templo es de un material parecido al mármol, de tono azul celeste, con leves vetas de delicados y suaves tonos de los Sietes Rayos. En el centro se divisa una gigantesca cúpula como nunca ojos humanos han visto, que sostiene una grandiosa imagen del Maestro Jesús en oro con los brazos abiertos, semejante a la que existe en el Tibidabo, pero con inmensas alas que se abren a los cuatro vientos y una extraña particularidad, que por cualquiera de los lados del templo desde donde se contemple esta figura del Maestro Jesús, se la verá de frente.

En el interior, en la cornisa que bordea la cúpula, se pueden observar medallones arquitectónicos que en mosaicos policromos tienen las insignias de las más grandes religiones y grupos espirituales que han marcado sobremanera la conciencia de la humanidad; entre otros, se encuentra el símbolo del Cristianismo, el Buddhadharma, el Islam, el Hinduismo, los Sikhs y Judíos; entre las escuelas espirituales, podemos ver el de la Teosofía, los Rosacruces, Unity, el Puente a la Libertad, el I Am Activity, el Self Realización, la Hermética, y demás organizaciones espirituales.

A este lugar asisten miembros de todas las religiones y grupos espirituales de diversa índole. No hay salones alrededor de la sala Mayor, como suele haber en otros templos; tampoco grados de acercamiento al pódium. En el centro arde una gigantesca Llama Azul Cielo, que esplende y proyecta en todas las direcciones, suaves tonalidades casi imperceptibles de los Siete Rayos.

En un momento determinado, las trompetas de los Ángeles anuncian que está cerca el instante en que aparecerá el Maestro Jesús. El Intermezzo de la Ópera "Notre Dame" comienza a escucharse, y lentamente, la Llama Azul Cielo que arde en el centro se empieza a transformar, hasta que se ve muy claramente la figura del Maestro Jesús con sus alas abiertas, como el Ángel Micah de la Unidad, con un gesto sonriente y dulce como si mirara a cada uno de los asistentes en particular. Se dirige la audiencia, mientras los asistentes, atendiendo con la mirada fija en la llama, sin ningún tipo de distracción, se disponen a escuchar con su máxima observación:

Me hace muy feliz verlos aquí reunidos. Cada vez que se reúnen estoy gozoso entre ustedes y mi corazón rebosa de Luz. "Reunirlos y Comulgar junto a ustedes es mi razón de existir y permanecer en la Tierra". Cada vez que hay separación, división, se entristece mi corazón y se corona de espinas, como lo han visto representado en algunos templos de la cristiandad. Ya no le hagan más daño a mi Sagrado Corazón que pulsa a cada instante por la unidad entre todos. En cada uno de los latidos de mi Corazón hago votos para que se unifiquen a la Sagrada Llama de Conciencia Crística que arde en sus seres, que es la misma Mía. Me ocupo de que se unan al ser humano que tienen a su lado. Cuando hace dos mil años, al final de mi ministerio -vivenciando la cuarta iniciación en el Calvario-, le dije a Dimas, el que es conocido actualmente como el "Buen Ladrón: "De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso", en él, me estaba dirigiendo a todas las condiciones en las que se pueda encontrar una "Corriente de Vida" que evoluciona en la tierra, desde la más sutil hasta la apariencia externa más oprobiosa. Ellos ya están conmigo en el Paraíso que es mi Reino, donde las puertas se abren de par en par para que todos entren, como las puertas de los verdaderos templos católicos, que permanecen abiertas toda la jornada, donde no se le cuestiona a nadie su procedencia ni condición. Así son los Templos donde anido mi radiación de unidad. ¿Quieren que sus reuniones, grupos espirituales, partidos políticos, tengan mi bendición? Abran las puertas a todos sin descalificaciones de ningún tipo; sólo reconozcan en ustedes y en los demás la "Ley del Uno", que es la razón de ser de mi cargo como Ángel Micah de la Unidad. Viendo la perfección que se ancla en el Corazón de cada "Presencia Vital" que lleva mi latido de Unidad, unámonos a toda vida diciendo: "Yo Uno contigo".