Subiendo Al Cielo

Fernando Castro
Santiago de Chile, 09 de noviembre de 2007


El día sábado 20 de Octubre del 2007, subí junto al Grupo al Hotel Portillo, a una reunión de coordinación con sus ejecutivos, para afinar los detalles del "XXV Congreso Internacional de Metafisica" dedicado al "Ángel Micah de la Unidad"; como siempre, todo con respecto a nuestros objetivos (tener todo listo para el evento de fin de año en el Hotel) nos salió bien.

Esto se ha vuelto una constante, cada vez que hemos tenido que golpear una puerta para tener todo en armonía y sin contratiempos, nos va bien. Esto nos sucede desde que supimos que tendríamos que abocarnos a la tarea de coordinar la celebración del advenimiento del Maestro Jesús como Espíritu Envolvente del año 2008.

LA SUBIDA AL CRISTO REDENTOR DE LOS ANDES

El día estaba parcialmente nublado, íbamos a muy buena hora a la reunión (con casi tres horas de adelanto), le sugerí al Grupo que subiéramos al Cristo Redentor de los Andes y allí realizar los Servicios de "Protección Interamericana" y "Protección Metafísica", asintiendo todos con un ¡vamos, al tiro no más!.

Así que los tres vehículos en que se movilizaba el Grupo se dispusieron rumbo al Cristo, dejando momentáneamente el Hotel Portillo atrás. Sólo nos podían detener dos cosas; el clima y las condiciones del camino de ascenso, pero esto lo habíamos chequeado antes con "Carabineros de Chile" quienes nos informaron que aún cuando vialidad había despejado el camino, dejándolo en optimas condiciones, estaba cerrado el acceso, debido a las nevadas recientes y el riesgo que esto significaría, aclarándonos además que era necesario el uso de vehículos todo terreno; si esto lo cumplíamos podríamos realizar la subida. El Grupo viajaba en dos camionetas aptas y el tercer vehículo era un sedan (sin tracción en las cuatro ruedas), así es que sin pensarlo dos veces echamos mano a los Poderosos Decretos que en metafisica hemos aprendido, y a todo nuestro entusiasmo.¡¡¡ Así que arriba y adelante, que Dios pondría el aguante!!!

La subida fue maravillosa, de pronto nubes amenazadoras cargadas de agua cubrieron el cielo, el camino estaba con los rigores del invierno y una muralla lateral de aproximadamente tres metros de nieve nos escolto hasta la cumbre. Todo esto dificultaba el ascenso, pero acompañados de las Llaves Tonales de "El Cielo", supimos sortear todas las dificultades y pronto a los pies del Cristo Redentor de los Andes estábamos. Llevábamos en nuestros pensamientos a los metafísicos del mundo entero, y con este sentir le dimos nuestro saludo jadeante y apunado al Ángel Micah de la Unidad, el que lucía blanco, maravilloso, radiante y que rodeado por la nieve del lugar parecía estar suspendido en el aire.

En temporada de verano, este lugar está siempre lleno de turistas, especialmente chilenos y argentinos que hacen eco de la Unidad que existe entre estos dos pueblos, y que tan bien retratada está ahí, a 4.200 metros de altura y escrito a Fuego: "Se desplomaran primero estas montañas, antes que argentinos y chilenos rompan la Paz jurada a los pies del Cristo Redentor".

Irradiando silenciosamente; Unidad y Libertad se entrelazan irrompiblemente cubriendo todo el continente, con la siempre mágica Cordillera de los Andes como silencioso aval.

Esta vez el Cristo Redentor era nuestro, desierto, debido las constantes tormentas y nevadas que sobrevienen sin previo aviso. En medio de las bajas temperaturas, el viento silbaba atronadoramente en nuestros oídos, dándonos su Nota Tonal, aquella que pareciera traer la Radiación del Rayo Azul, que estimula nuestros corazones a querer siempre escucharla y volver cada año a este mágico encuentro.

Sin las constantes visitas turísticas, el lugar invita a ese recogimiento interno, que te lleva sin dudas al Templo etéreo que pulsa sobre este lugar, énclave del Ángel Micah, cuya mano derecha alzada al viento envía su Bendición Cristica al mundo entero; Uniendo, Iluminando y Amando.

Unidos al moméntum que dejara Rubén Cedeño en este lugar el 1º de noviembre de 1998, día en que por primera vez se hizo el Servicio "Protección Interamericana", comenzamos una vez más a realizar este Servicio, frente al Cristo Redentor, mientras resonaba en los éteres "La Marsellesa", atrayendo la Radiante Presencia de la Diosa de la Libertad, la Madre Alexa y la del Amado Maestro Jesús, Ángel Micah de la Unidad, para establecer, fortalecer, conectar e irradiar, la "Red de Luz Cósmica" entre la Estatua de la Libertad y el Cristo de los Andes, acogiendo el llamado de Rubén, quien nos señala que siempre que estemos en este lugar realicemos este Servicio, de acuerdo a nuestro compromiso con la Jerarquía Espiritual, por pertenecer a la cordillera andina.

Al visualizar el Pensamiento Forma; la Cruz Latina del Maestro Jesús en color azul, en cuyo Centro se halla la Antorcha Dorada con la Llama Violeta de la Madre Alexa y en la parte superior de la Cruz y la Antorcha, la Paloma Blanca del Espíritu Santo descendiendo, el viento se apaciguó trayendo la Paz de la Unidad, como si la propia estrella del Ángel Micah se posara sobre nosotros impregnando nuestras conciencias de ese logro victorioso en la Luz, para la evolución de la Tierra, hicimos un largo silencio de acuerdo a esa unicidad con toda la vida.

Con el siempre sonriente rostro de Jesús, lleno de esa Luz que en esa altura se da, comenzamos a bajar lentamente, mientras en las formaciones graciosas que el viento hace con la nieve, la luz celeste se escapaba sinuosa, como si la Llama de la Unidad deseosa de llenar nuestras conciencias no pudiera esperar hasta el 2008 para ayudarnos a resolver todos nuestros problemas de diferencias y separatividad que nos impiden convertirnos en parte de la Conciencia Cósmica Una.

De pronto y sin previo aviso, en dirección al Aconcagua, la más alta montaña de América, un hermoso Cóndor comenzó a sobrevolar frente a nosotros en graciosos y vigorosos planeos, que motivaban el querer conservar esas imágenes en nuestras almas, que a esa altura gozaban embelezadas por todo lo que la naturaleza nos daba, como si no pudiera parar de crear belleza, era como si la Llave Tonal del Señor Aconcagua "Oblivion" de Astor Piazzolla, jugueteara ante nuestras miradas.

Así, iba quedando atrás ese pedazo de cielo, con su hermosa estatua viva de "El Cristo Redentor de los Andes" como suspendida en el aire e iluminada por una gloriosa Estrella de Pura Luz Blanca, mientras escuchábamos la Llave Tonal del Ángel Micah de la Unidad "Joy To The World" nos dejaba una clara sensación de haber subido al cielo.